Si hace calor… ¡no olvide la sal!

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Cuando se alzan las temperaturas y se realizan actividades al aire libre o en ambientes calurosos, se hace necesaria tomar ciertas precauciones para no sufrir estrés térmico

 

El cuerpo humano, en equilibrio y sin enfermedades, debe mantener una temperatura corporal en torno a los en 37º C. Sin embargo, cuando el calor ambiental es muy alto o se está sometido a condiciones laborales extremas, como sucede en el caso de quienes trabajan en el sector de construcción, industria petrolera, agro, cocinas, o incluso en el caso de quienes practican deportes al aire libre, se puede producir estrés térmico, una sensación de malestar que puede traducirse en deshidratación, hipotensión, incluso desmayos, ante la imposibilidad de mantener la temperatura interna indicada.

El cuerpo tiene mecanismos de protección para disminuir la temperatura corporal como la vasodilatación periférica (las personas se ponen rojas, porque aumenta el flujo de la sangre para trasladar el calor del interior al exterior del cuerpo) y la sudoración (al evaporarse el sudor de la piel, ésta se enfría). Pero con la sudoración excesiva, se pierde sodio y otras sales, lo que produce un desbalance que debe restablecerse para garantizar la salud. Para prevenir problemas es necesario garantizar la ingesta de bebidas y alimentos con sodio, aunque sin excederse en la cantidad diaria máxima recomendada por la Organización Mundial de la Salud: entre 5 y 6 gramos.

El estrés térmico puede desencadenar accidentes de trabajo, agravar enfermedades pre existentes en el sistema circulatorio, urinario, piel, así como calambres, síncope por calor, deshidratación, agotamiento o golpe de calor. Entre las medidas de primeros auxilios, está también el suministro de alguna bebida isotónica que tenga sodio, beber agua fresca, trasladarse a un lugar ventilado y retirado del sol, entre otras.

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