Pies renovados con sal

baño

Los baños con este mineral, así como las exfoliaciones, favorecen la circulación, desintoxican la piel y suavizan durezas

Carmen Isabel Maracara

Ellos soportan para toda la vida el peso del cuerpo, están expuestos al roce de zapatos inadecuados y por si fuera poco, son los grandes olvidados en las rutinas de belleza que incluyen exfoliación, hidratación y tonificación, aunque sean quienes más los requieren. Hablamos de los pies.

Según la Medicina Tradicional China (MTC), los pies contienen puntos centrales para la curación, lo que se expresó en la aparición de la reflexología podal, una técnica en la que se estimulan o tonifican lo que los asiáticos consideran canales de energía que se conectan con el resto del cuerpo y los principales órganos.

Así, el agua caliente a la que se le agrega sal marina, bicarbonato de sodio e incluso sales de Epson, produce un suave efecto desintoxicante, gracias a la eliminación de toxinas y metales acumulados, que pueden estar obstruyendo los canales ubicados en estas extremidades.

Para los pediluvios, que es como se llaman estas inmersiones, se requiere un envase donde se puedan introducir ambos pies, agua tan caliente como se pueda soportar y un puñado grande de sal marina. Los pies deben mantenerse allí durante al menos 15 minutos, aunque la mayoría de los expertos recomiendan 30 minutos o hasta que el agua se enfríe; luego se enjuagan con agua tibia –o fría durante unos minutos.

Si se sufre de pies hinchados se recomienda ampliamente la alternancia calor-frío la cual colaborará en la desinflamación. Posteriormente puede hacerse un masaje con algún producto natural como aceite de almendras, gel de sábila o aloe vera, ya que luego del pediluvio los pies están listos para absorber mucho mejor cualquier sustancia, por lo que también se recomienda evitar químicos fuertes.

También con sal marina, aceite de almendras y aloe vera, en partes iguales, se puede preparar una crema exfoliante, que ayuda a eliminar células muertas y renovar la piel, produciendo un tacto sedoso y agradable.

Ambos procedimientos realizados con sal marina, proporcionan alivio al estrés y la tensión de la zona, aportan frescor, revitalizan los pies cansados y maltratados por el trajín diario, mejoran la circulación, suavizan durezas y eliminan células muertas, así mismo, estas inmersiones saladas protegen los pies y las uñas de infecciones y hongos, gracias al efecto bactericida de este mineral.

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