La sal: un mineral para el embalsamiento

embalsar momias

Desde el año 3.000 a.C pasando por el siglo XVI hasta la actualidad, la utilización de la sal ha sido indispensable para la conservación de los cuerpos sin vidas por un largo período de tiempo. ¡Hoy queremos contarle un poco de la historia detrás de su uso para esta actividad!

La sal es un mineral perfecto para absorber agua, por esta razón, era considerada al momento de embalsamar cuerpos, pues solo con ella puede extraérseles todo el líquido, logrando así su conservación por más tiempo.

Desde la cultura egipcia existen evidencias de la utilización de la sal como mineral para embalsamar el cuerpo de los faraones. El que parecía ser un proceso muy elaborado, realmente consistía en algo muy sencillo, dividido en dos procesos específicos: el primero se trataba de la extracción del agua al cuerpo y la incorporación de más de 50 kilos de sal y natrón –mineral entendido como “sal divina” dentro de la concepción egipcia- y el segundo se trataba de la preservación de los cuerpos en arenas salinas. Estos dos procesos eran aplicados con un único fin: extraer el líquido a los cuerpos y así conservarlos.

Pero la historia comprueba que también existían otros mecanismos. De acuerdo con relatos compartidos por el boticario del rey Francisco I de Francia, la sal componía uno de los ingredientes para formar una mezcla que podía ser aplicada al cuerpo del Rey en caso de que falleciera en alguno de los viajes a territorios lejanos. Si esto llegaba a suceder, esa mezcla podía garantizar que el cuerpo pudiese ser devuelto en buenas condiciones para un sepelio en sus tierras.

Esta mezcla estaba hecha a base de sal, mirra, canela, comino, pimienta, clavos de olor, entre otros elementos que se combinaban con un poco de vinagre para darle textura de ungüento, el cual se le aplicaba por fuera y por dentro al cuerpo.

Otra de las culturas que utilizaba la sal para embalsamar era la Tibetana. Para momificar los cuerpos de los lamas más importantes, el primer paso era vaciar el cuerpo, rellenarlo con compresas y envolverlo en seda. Posteriormente, se pasaba al proceso de secado, el cual consistía en colocar al cuerpo en posición de loto en una cámara de sal en la que circulaba aire caliente por un par de días. Después, se dejaba enfriar, se desenvolvía y se cubría con hojas de oro y se colocaba en un templo que reunía a las figuras más importantes de la cultura ya embalsamadas.

¡Es así como puede evidenciar que el uso de la sal es de carácter milenario y ha sido utilizado como un increíble mecanismo para la preservación.

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